LOS PRIMEROS POBLADORES

 

 

Hace más de 50 mil años, el continente americano era un extenso territorio que todavía el ser humano no había poblado. Y fe precisamente por esa época que la tierra sufrió cambios bruscos en su temperatura que hicieron que se formaran masas de hielo que se extendían alrededor de los polos en forma de gigantescos casquetes. Como consecuencia, el nivel de los mares descendió considerablemente, dejando  al descubierto regiones de los mares, que en otras circunstancias, constituirían parte del fondo marino.

 

Una de las zonas así descubiertas fue el Estrecho de Bering que hace 40 mil años aproximadamente permitió por primera vez el paso de los hombres provenientes del continente asiático.

Estos primeros pobladores poseían una cultura elemental y sus actividades principales fueron la caza, la pesca y la recolección de frutos, raíces y semillas de plantas silvestres.

 

Poseían una organización social basada en lazos de parentesco que los agrupaba en tribus que carecían  de un establecimiento fijo. Estaban dedicados a deambular por el extenso territorio que se habría a su paso en la búsqueda incesante de las piezas de caza necesarias para su sobrevivencia. Es decir era una nómada. Así aquellos  hombres  fueron ocupando, a través de miles de años, las diferentes regiones del continente, habitando en zonas con climas y ambientes muy variados, y se adaptaron a ello.

 

 

DE NOMADAS A SEDENTARIOS

 

Conforme transcurría el tiempo el territorio americano iba siendo plenamente habitado, ocurrían lentos cambios en la manera que aquellos primeros americanos obtenían los alimentos  que les permitía sobrevivir. Estos cambios, en ocasiones, eran causados por las condiciones que imponía el medio y, otras a experiencias y observaciones acumuladas por ellos durante muchas generaciones.

 

De esta forma como resultado de estos cambios, a partir del año 5000 antes de nuestra era, es decir hace 7000 años, se intensifico la recolección, actividad que, al evolucionar, condujo al cultivo de vegetales hasta ese momento silvestres como la calabaza, el frijoles chile, el aguacate, el algodón y, el más importante de todos el Maíz.

El maíz fue lentamente domesticado durante el largo periodo comprendido entre los años 5000 y 3500 antes de nuestra era, es decir, hace unos 7000 y 5000 años. En un principio este grano ocupaba un papel secundario en la dieta de aquellas personas pero poco a poco, gracias a las características tan propias de su cultivo y su riqueza nutritiva, fue ganando terreno dentro de los hábitos alimenticios, al grado de llegar a ser indispensable para su subsistencia.

 

El territorio que actualmente ocupa el estado de Tabasco presentaba, desde entonces favorables cualidades para el desarrollo de la agricultura: tierras fértiles periódicamente enriquecidas por nutrientes que acarrean los ríos procedentes de la sierra  de Chiapas y Guatemala; humedad suficiente producida por las frecuentes y prolongadas lluvias, características que convirtieron a esa zona en un magnifico espacio para el desarrollo de la agricultura.

 

Hacia el año de 1400 antes de nuestra era, en Tabasco y  en el resto del la América Media, la agricultura había sido responsable de un cambio de gran trascendencia en la vida de los hombres que habitaban; había convertido a los primeros cazadores y recolectores nómadas en agricultores sedentarios capaces de causar, con su trabajo, transformaciones en la naturaleza para hacerla producir los alimentos necesarios para sobrevivir y reproducirse.

En la medida en que se perfeccionaban las técnicas de cultivo, las sociedades agrícolas de aquellos tiempos producían mayores cantidades de alimentos que las estrictamente necesarias para satisfacer las necesidades de toda sociedad.

 

Existieron, a partir de entonces personas que se dedicaban la mayor parte de su tiempo a producir los artículos que habían llegado a ser necesarios para la cada vez  más compleja sociedad, dando paso al surgimiento de oficios como la alfarería y el tallado de la piedra. Surgieron también los brujos y los especialistas en solucionar y coordinar los esfuerzos de una población en aumento y más especializada; personas que posteriormente llegarían a convertirse en sacerdotes y jefes.